¿Cuáles son las consecuencias de la economía sumergida?

Cuando se piensa en economía sumergida, normalmente se piensa en dejar de pagar impuestos por tener un negocio al margen de la ley, o contratar personas sin pagar a Seguridad Social. Esto es parte de lo que compone la economía sumergida, que se hace más profunda y evidente cuando hay crisis económicas globales como la que estamos pasando en la actualidad.

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Veamos a continuación, cuales son las consecuencias de estar inmersos en una economía sumergida.

El fraude laboral y fiscal de la economía sumergida

Cómo decíamos en un inicio, las economías sumergidas generan dos fuertes impactos en la vida de las personas: por una parte se comete un fraude fiscal que deteriora los fondos para obras sociales y por otro, se vulneran los derechos laborales de las personas.

Dejar de pagar impuestos, como el IVA o la Renta, o los impuestos de las Sociedades, es una arista muy marcada de las economías sumergidas. Todos sabemos que las grandes multinacionales hacen enjuagues de dinero y finalmente lo llevan a paraísos fiscales, donde ya nadie les puede hacer un seguimiento. De este blanqueo de dinero sólo escapan aquellas empresas que cotizan en la bolsa y son sometidas a intensas auditorias financieras. En el caso de las pymes, lograr ese nivel de transparencia es mucho más difícil, y en épocas de crisis es muy común que se comience a evadir las principales fuentes de impuestos.

Incurrir en fraude al fisco es algo que ya parece sencillo, porque hay una escasa fiscalización, sumado a que las empresas comienzan a correr en una competencia desleal, provocando la peor de las precariedades laborales.

El fraude laboral tiene que ver con no pagar cotizaciones a la Seguridad Social, con tener a personas sin contrato, trabajando prácticamente por el día a día, por un sueldo extremadamente bajo. Pero con las actuales tasas de paro, muchos en su desesperación, aceptan trabajos en negro que los denigran como trabajadores, sabiendo que no queda otra alternativa más que trabajar si quieren sobrevivir.

La economía sumergida que se genera como consecuencia de las crisis económicas, no podría solucionarse aumentando la fiscalización, como sugieren algunos. Imponer la ley en las condiciones de la vida actual sería extremadamente contraproducente, ya que trabajar sin contrato es un mal menor cuando la única alternativa que queda es no trabajar en nada, y ya no tener más prestaciones sociales a las que acudir, y además tener que seguir alimentando a una familia.

A veces las visiones más rígidas en cuanto al cumplimiento de las leyes, dejan de lado la perspectiva social, que permite que el mercado se regule sólo, y ahí es donde nace la economía sumergida. Para bien o para mal, la economía sumergida es una economía de mercado, regulada sólo por la oferta y la demanda, sin intervención del gobierno ni de nadie que los fiscalice.

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Aunque digan que la economía sumergida genera un impacto social negativo, en contextos como los actuales, parece ser la única salida para mantener a las personas en movimiento, con la esperanza de que algún día todo mejorara y podrán salir de sus casas hacia un trabajo mejor. Los gobiernos, lamentablemente, no proponen soluciones, sino que lo único que hacen, es imponer más problemas, más leyes, y más fiscalización, sin hacerse cargo del problema de base de las personas y de las empresas.