¿Me afecta el Impuesto sobre el Patrimonio como empresario y autónomo?

El Impuesto sobre el Patrimonio es un deber establecido por Ley desde el año 2013, donde se establece que debe ser declarado entre el 24 de abril y el 1 de julio de cada año. Para declarar este impuesto, existen normativas claras que determinan el lugar, la forma y los plazos de presentación.

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Aquí veremos cómo te afecta este impuesto, ya sea como autónomo o empresario, y si te interesa ahorrar en lo que concierne al pago de este impuesto, van también algunas recomendaciones.

Quienes están obligados a declarar:

Todas las personas físicas que tengan que pagar su cuota tributaria anual o mensual según corresponda, en base a las normas reguladoras de este impuesto. Hay que tener en cuenta que una vivienda habitual se encuentra exenta de este gravamen hasta los 300.000 euros. También se puede reducir la base imponible en 700.000 euros, que está establecido como el mínimo que no tributa.

Si no se da lo anterior, cuando el valor total de los bienes o derechos, calculado en base a las normas que regulan este impuesto, resulte ser superior a 2.000.000 de euros, se deberá tener en cuenta todos los bienes y derechos del sujeto pasivo, descontándose las cargas que vayan disminuyendo su valor.

Hay Comunidades Autonómicas donde se establece algunas bonificaciones, como por ejemplo en la Comunidad de Madrid, donde se bonifica el 100% de la cuota establecida en la Ley 3/2008 del 29/12 sobre medidas fiscales y administrativas, por lo tanto, la obligación de presentar la declaración sólo afecta a quienes tengan un patrimonio superior a los 2.000.000 de euros.

Formas de rebajar el pago de este impuesto

Como en todo lo que concierne a la materia tributaria, hay excepciones para el pago de algunos impuestos, y todas las personas físicas que sean miembros de una empresa familiar, pueden quedar exentas de la liquidación del impuesto al patrimonio si cumplen con algunos requisitos, que veremos a continuación.

Uno de los requisitos es que la sociedad no se dedique exclusivamente a negocios de tenencia de valores o bienes inmuebles. También se pueden acoger a esta medida las sociedades de arriendo de inmuebles, siempre y cuando mantengan uno o más empleados trabajando como dependientes, con contrato de trabajo a jornada completa.

Quedan exentas de este impuesto, las sociedades que se dediquen a la tenencia de valores, aunque para tal fin la persona física que sea sujeto del impuesto, deba ser propietaria de un activo compuesto por más del 50% de los valores que otorgan un 5% de derecho a voto en las unidades operativas.

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También se exige ser propietario de al menos el 5% del patrimonio de la empresa familiar, y de manera conjunta, tener el 20% de la organización en conjunto con los demás miembros del grupo familiar.

Finalmente, toda empresa que quiera beneficiarse de esta medida tiene que contemplar requisitos de retribución producto de su participación en ella. El sujeto pasivo tiene que ser para este fin, directivo en la entidad que busca este beneficio, y percibir una remuneración superior al 50% de los rendimientos, ya sea que procedan de actividades económicas.